La clasificación de pescados en azules y bancos obedece su
contenido en grasas, ya que los pescados azules tales como el atún, el salmón,
el bonito u otros tienen un gran contenido graso que frecuentemente supera el
10%, mientras que los pescados blancos, como la merluza, el bacalao, el
lenguado y otros, apenas tienen grasa en su composición, no alcanzando el 5%.
A simple vista, todo parece indicar que debemos escoger los
pescados blancos por su menor contenido graso y por ende, inferior aporte
calórico. Sin embargo, no podemos olvidar la gran proporción de grasas
saludables que los pescados contienen.
Para que tengamos una idea, hicimos una rápida comparación
entre el contenido de ácidos grasos del atún y el bacalao.
Allí podemos ver que si se reduce el porcentaje de grasa,
también se reduce notablemente el contenido en ácidos grasos poliinsaturados y
monoinsaturados, por lo tanto, no disponemos de los omega 3 en grandes
proporciones.
Eso sí, en los pescados magros tenemos muchas menos
calorías, tanto que entre el bacalao y el atún, hay cerca de 150 calorías de
diferencia, pues el aporte en grasas es 15 veces superior en el atún.
Conocer la diferencia entre los pescados azules y los
pescados blancos es importante para no caer en extremos, ya que necesitamos de
las grasas saludables, pero no en exceso. Asimismo, nuestro corazón puede verse
beneficiado con la ingesta de atún u otro pescado graso, pero si queremos
adelgazar, debemos equilibrar su ingesta y tener en cuenta las diferencias en
cuanto al contenido graso y calórico.
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